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    Espero curarme de ti

    Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

    ¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

    Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

    Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

    Jaime Sabines

     

    Porque a veces, cuando queremos decir las cosas, descubrimos que hay alguien que las dijo mejor... olvidar es imposible... así lo llamamos... en realidad, nos curamos... cuando podemos... y una semana no basta... pero el tiempo, la abstinencia y la soledad ayudan...

    Amiga... espero que puedas curarte de él en unos días...

    AUTORETRATO

    Yo soy una señora: tratamiento
    arduo de conseguir, en mi caso, y más útil
    para alternar con los demás, que un título
    extendido a mi nombre en cualquier academia.
     
    Así, pues,luzco mi trofeo y repito:
    yo soy una señora. Gorda o flaca
    según las posiciones de los astros,
    los ciclos glandulares
    y otros fenómenos que no comprendo.
     
    Rubia, si eligo una peluca rubia.
    O morena, según la alternativa.
    (En realidad, mi pelo encanece, encanece.)
     
    Soy más o menos fea. Eso depende mucho
    de la mano que aplica el maquillaje.
     
    Mi apariencia ha cambiado a lo largo del tiempo
    -aunque no tanto como dice Weininger
    que cambia la apariencia del genio-. Soy mediocre.
    Lo cual, por una parte, me exime de enemigos
    y, por la otra, me da la devoción
    de algún admirador y la amistad
    de esos hombres que hablan por teléfono
    y envían largas cartas de felicitación.
    Que beben lentamente whisky sobre las rocas
    y charlan de política y literatura.
     
    Amigas... hmmm... a veces, raras veces
    y en muy pequeñas dosis.
     
    En general, rehuyo los espejos.
    Me dirían lo de siempre:
    que me visto muy mal
    y que hago el ridículo
    cuando pretendo coquetear con alguien.
     
    Soy madre de Gabriel:
    ya usted sabe, ese niño
    que un día se erigirá en juez inapelable
    y que acaso, ejerza de verdugo.
    Mientras tanto lo amo.
     
    Escribo. Este poema. Y otros. Y otros.
    Hablo desde una cátedra.
    Colaboro en revistas de mi especialidad
    y un día a la semana publico en un periódico.
     
    Vivo enfrente del Bosque. Pero casi
    nunca vuelvo los ojos para mirarlo. Y nunca
    atravieso la calle que me separa de él
    y paseo y respiro y acaricio
    la corteza rugosa de los árboles.
     
    Sé que es obligatorio escuchar música
    pero la eludo con frecuencia. Sé
     que es bueno ver pintura
    pero no voy jamás a las exposiciones
    ni al estreno teatral ni al cine-club.
     
    Prefiero estar aquí, como ahora, leyendo
    y, si apago la luz, pensando un rato
    en musarañas y otros menesteres.
     
    Sufro más bien por hábito, por herencia, porno
    diferenciarme más de mis congéneres
    que por causas concretas.
     
    Sería feliz si yo supiera cómo.
    Es decir, si me hubieran enseñado los gestos,
    los parlamentos, las decoraciones.
    En cambio me enseñaron a llorar. Pero el llanto
    es en mí un mecanismo descompuesto
    y no lloro en la cámara mortuoria
    ni en la ocasión sublime ni frente a la catástrofe.
    Lloro cuando se me quema el arroz o cuando pierdo
    el último recibo del impuesto predial.
     
    Rosario Castellanos
     

    RIMA

    Asomaba a sus ojos una lágrima
    y a mis labios una frase de perdón...
    habló el orgullo y se enjugó su llanto,
    y la frase en mis labios expiró.
     
    Yo voy por un camino, ella por otro;
    pero al pensar en nuestro mutuo amor,
    yo digo aún: "¿Por qué calle aquel día?"
    y ella dirá: "¿Por qué no lloré yo?
     
    Gustavo Adolfo Bécquer

    ANDAR

    Es andar que turba los sentidos,
    que despierta sin pudor todo mi antojo,
    fantasía de besar tus labios rojos,
    intención de saber de lo prohibido.

    Tienes dueño, te cuida tan celoso,
    corazón que agoniza de impotencia,
    en tus ojos traición que se evidencia,
    ansiedad del bocado mas hermoso.

    Y no habré de desistir, tan obstinado,
    un mensaje, un llamado, alguna nota,
    ansiedad me consume gota a gota:
    desatino de sentir enamorado

    Tan paciente aguardo la ocasión
    y tus gestos alientan atrevidos,
    mil caricias de luz han prometido
    y secreta madura la pasión.

    Ningo

    OTROS BRAZOS

    Tan difícil saberte en otros brazos,
    el amargo sabor de la evidencia,
    eras parte de mí, eras esencia,
    tan vigente la tibieza del abrazo.

    Es nostalgia, una pizca de tristeza,
    corazón aún reclama tu querer,
    es lamento, porque ya no puede ser;
    hoy mi piel no sabrá de tu belleza

    Tantas noches, cariño inolvidable,
    dulces besos y todas la ternura,
    aventura, sabor a travesura
    tan feliz, disfrute incomparable.

    Agradezco que me hayas sucedido,
    compartimos la dicha, cada cosa
    fue milagro, perfume a fresca rosa,
    ¡maravilla sin duda lo vivido!

    Ningo

    Murmurando amor

    Ya los ojos, las manos, los gestos...
    ...Ya los labios murmuran amor.
    Fácil es encontrar un pretexto
    para no quebrantar la ilusión.

    Es la atmósfera de aire que entra
    colmada de luces, alegría, honor.
    Es el tintineo de tus ojos tristes...
    ...Que juntitos marchan con el corazón.

    Es el viejo reloj que sonando 
    anuncia las horas felices que son.
    Donde el alma se vuelve optimista...
    ...Donde se oye lejano... tu tic corazón.

    Es ésta la vida que sigue su curso,
    y éste hermoso sueño que jamás se irá.
    Aunque pasen días o meses o siglos...
    ...Este sueño hermoso ¡¡¡nunca morirá!!!

     
    Ana Maria Zacagnino

    AMIGOS

    Amigos... seremos siempre amigos
    para contar nuestras penas una a una
    y tendremos así como testigos
    al sol, al viento, a la noche, o a la luna.

    Viajaremos a un mundo distante
    para buscar con todo el empeño
    ¡Y seremos como el caminante
    que cabalga buscando su sueño!

    Amigos siempre sobre todas las cosas
    como van unidos espinas y rosas
    sin que importe nunca distancia ni tiempo
    tú serás la lluvia... yo tal vez el viento.

    Y así seguiremos como lo hacen pocos,
    buscando en la vida nuestros sueños locos
    y si algo pasara ¡Escucha lo que te digo
    por todos los tiempos... yo seré tu amigo!

     

     Víctor Zuñiga García

    APOLOGÍA A LA PALABRA

    A dama tan jovial imprescindible y generosa

    debo rendirle culto, con respeto.

    Le haré una estancia con tapiz de rosas

    ella al centro, dibujada entre arabescos.

    Es hermana, compañera omnipresente

    (puede, también, ser despreciable e insidiosa)

    es un prodigio, es infalible, es la fuente,

    es bendición en los labios si la honras.

    Y cuando el hombre, su amo, tantas veces

    la envuelve en suciedad, convierte en daga

    para lanzarla con maldad al que desprecie,

    volverá a él, para cobrar su paga.

    Cuando es noble, con bríos primigenios

    sabe empinarse a las máximas alturas

    y pervive por todos los milenios

    dando a los siglos su regia galanura.

    (Es la dulce soberana que un día

    se expresará con santidad ante el sosiego.

    Nos secará esa lágrima escondida

    y si hay rencor, apagará ese fuego).

    Si es alegre, embellece a los mortales.

    Hay quienes viajan amándola en silencio.

    Es escudo de luz, de hombres cabales

    y una antorcha apagada para el necio.

    Los sabios, al usarla, le erigen monumentos,

    para el audaz, en la lucha es su bandera.

    Ella suele ser la puerta del tormento,

    en los niños, sabe a miel por verdadera.

    Regio atavío le otorga realeza. 

    Un bien mayor no conoce el hombre,

    puede serle blanda vía a la grandeza

    y el cuño de oro para honrar su nombre.

    Cuando oportuna salga de tus labios

    procura se santifique al pronunciarla.

    Que no sea arma fatal de odios ni agravios

    ¡Ella, tan regia y noble dama: La palabra!..

     

    PALMIRA BURGOS

    ORACIÓN PARA QUE NO ME OLVIDES

    Yo me pondré a vivir en cada rosa

    y en cada lirio que tus ojos miren,

    y en todo trino cantaré tu nombre

    para que no me olvides.

    Si contemplas llorando las estrellas

    y se te llena el alma de imposibles,

    es que mi soledad viene a besarte

    para que no me olvides.

    Yo pintaré de rosa el horizonte

    y pintaré de azul los alelíes

    y doraré de luna tus cabellos

    para que no me olvides.

    Si dormida caminas dulcemente

    por un mundo de diáfanos jardines,

    piensa en mi corazón, que por ti sueña,

    para que no me olvides.

    Y si una tarde, en un altar lejano,

    de otra mano cogida, te bendicen,

    cuando te pongan el anillo de oro,

    mi alma será una lágrima invisible

    en los ojos de Cristo moribundo,

    ¡para que no me olvides!

     

    Óscar Castro (chileno)

    COMO LA ESCARCHA

    Como la escarcha,

    escarchita,

    que va bordando

    los campos,

    se van quedando

    mis senos

    sin el calor de tus labios.

     

    Como la escarcha,

    escarchita,

    se va quedando

    mi cuerpo

    sin la flora del otoño,

    ni la seda

    de tus dedos.

     

    Como la escarcha,

    escarchita,

    se va quedando

    mi boca

    cuando no tiene a la tuya

    derramándole sus mieles

    con la magia de la aurora.

     

    Iluminada Navarro

    EL CIELO ESTÁ LLORANDO

    El cielo está llorando, con lágrimas pequeñas
    que van mojando mi alma, tambien mi corazón,
    el viento gime lento, y me dice al oído:
    no la eches al olvido o morirá de amor.

    Llévala en tus mañanas como una primavera
    y que sea en tus noches tu más bella canción,
    bésala, acaríciala, grítale que la quieres
    que sin ella te mueres, como un día sin sol.

    Que sea melodía; que sueñe con tus sueños
    que se convierta en fuego que incendie tu pasión
    que nunca sea cenizas, que la transporte el viento,
    que sea el alimento para tu corazón.

    Que su mirada sea vida que quepa en tu mirada,
    que su sonrisa llene tu alma de emoción
    que sea su boca el premio más dulce y más deseado,
    que quieres ser su dueño
    para jugar con ella el juego del amor.

    El cielo está llorando, el viento gime lento
    y yo sonrío feliz, pensando en nuestro amor.

    Carlos Miguel Passaro

     

    TRATO DE OLVIDARTE

    Trato de olvidarte

    y no puedo,

    cada noche te desnudas

    en mis lágrimas

    y las voy guardando

    en el joyero del alma.

    ¡Oh amor!

    Amor de fuego

    dentro de mi ser,

    amor callado

    que me devoras,

    cada vez que te nombro

    me tiembla

    hasta el aire que respiro.

    ¡Oh, amor!

    Amor de cien batallas

    en el campo de mis venas,

    amor imposible

    que me quemas

    más que cinco mil volcanes,

    eres tú,

    mi día y mi noche

    y con tu imagen

    grabada en la mente,

    voy abrochando recuerdos

    en los ojales del aire.

     

    Iluminada Navarro

    En ti guardo parte de mí (Extracto)

    ... Déjame adentrarme en ti,
    como en el ayer.
    Por eso, dame ese placer que tanto quiero,
    dame una y mil noches de ilusiones,
    ese romanticismo innato que tú llevas...
     
    ...En ti guardo parte de mí.
    Si ahí he quedado siendo tuya como flor de primavera.
    Me enredaré en tus carnes,
    para sacar tiernamente esa miel que tú llevas,
    que me calcina...
     
    Diana Benítez Meneses
     

    TE REGALO UN POEMA

     Quiero escribir los versos del color de los cielos,
    matizando los rayos que irradian desde aquí,
    entre nubes creadas de bello terciopelo,,
    entregarte mis versos escritos para ti..

    Los años nos traicionan trayendo madrugadas,
    con despertar de auroras de tiempos por vivir,
    que marcan tus sentidos tras bellas alboradas,
    muriéndote en mis brazos en sueños de marfil.

    Quiero escribir un verso del color de las rosas,
    que te lleve mi aroma hasta hacerte sentir,
    que a nosotros la noche, nos llegó con las cosas,
    que se viven de un giro, sin que deban morir.

    Un verso que te envuelva en mi musa risueña,
    atrapando tus sueños, haciéndote vivir,
    porque sabes adentro que yo seré tu dueña
    quien te regale el verso... que te haga feliz.

    Quiero escribir un verso con palabras hermosas,
    con la imagen que ahora te hace sonreír,
    y quizás con un poco de mentiras piadosas,
    de ansiedades tardías, sin cansancios.. . poder existir.

    Dyalia Marita

    DESDE ESTA SOLEDAD

    DESDE ESTA SOLEDAD 
     
    Desde esta soledad no elaborada,
    desde este cruel sarcófago de mis silencios,
    mis manos te buscan, y sin aciertos,
    bajo esta tempestad, inalterada.

    Desde esta cruel tristeza que no para,
    se deshojan mis besos ya no dados,
    y nieva desde el alma, al desamparo
    la sangrante caricia estacionada.

    Desde este mar de penas y tormentos,
    te envío esta agonía entre mis letras,
    que quedara contigo, cuando muera,
    vagando indiferente entre mis versos.
     
     
    Sandra Ignaccolo

    TE PROPONGO

    TE PROPONGO
     
     Te propongo que me ames
    desnudando mis riberas,
    como el mar a sus playas
    cuando lame su arena

    y jadeante de espasmos
    se agolpa en su escollera,
    y liba de sus aguas
    un cùmulos de estrellas.

    Te propongo que hoy beses
    mis labios de cerezas,
    e incites con tu cuerpo
    mis ardientes laderas.

    Que bebas el rocìo
    de mis líneas paralelas
    y surques mis caminos,
    que me quemen tus huellas.

    Que tus manos atrapen
    mis sutiles caderas,
    y estaciones en mi alma
    tu dulce primavera.

    Te propongo que bañes
    a mi tierra desierta,
    con tu lengua y tu savia
    por donde tú màs quieras.

    Y me habites hambriento
    de tiempos y quimeras,
    que te fundas en llamas
    devorándome sin treguas.

    Sandra Ignaccolo

    OTRO TIEMPO

    Otro Tiempo...
     
    Hubo un tiempo en que tu inquietud se fundía con la tristeza mía, y ambas, de la mano, se ofrendaban consuelos. Hasta que la felicidad irrumpió en tus pesares atenuándolos; mientras, en mis periferias, se acrecentaban los míos.

    Hubo un tiempo en que una expresión tuya bastaba para prender la sonrisa mía, y mis labios para ti poseían el sabor del dulce vino. Hasta que la dicha te poseyó con su celeste alegría; y toda la calidez de mi boca a ti te supo a hielo.

    Hubo un tiempo en que bajo tu sol, yo me resguardaba del infortunio, y tú, reflejándote en mi luna de estrellas te adornabas. Hasta que tu sol roló sobre su eje y fue atisbando el horizonte que tus rayos preferían. Entonces, mi luna menguó hasta eclipsarse y perderse en el negror del infinito.

    Hubo un tiempo en que mis pulmones, de tu pecho, el aire inspiraban, y nuestros corazones, al unísono, cuando se presentían palpitaban. Hasta que desviaste tu rumbo, consolidado; y en mis venas sucumbieron los latidos.

    Hubo un tiempo en que tu mente, acaso insatisfecha, al son de mi armonía se halagaba, por eso para ti modulé todas mis canciones. Hasta que otra voz despertó de su indiferencia, y en ella, descubriste el tono que tus sentidos codiciaban. Entonces yo, negué el azúcar a mis palabras y amargas las bajé por la garganta.

    Hubo un tiempo en que yo por ti sobrevivía, y tú, entre mis brazos de tus tedios desertabas. Hasta que un atardecer te marchaste persiguiendo el resplandor de un lucero. Y yo, sin luz, sin aire, sin cómplice en que apoyarme; me derrumbé, y a mis pies surgió la fosa de la ausencia.

    Hubo un tiempo…
    Pero todo lo que nace restringido finiquita.
    Ahora tú navegas mar adentro y yo, aún agonizante, peregrino por la orilla.

    Trini Reina

    ANDÉN

    La tarde es un andén.
    Pueblo sin tren..., sin sol...
    Banco marrón
    de un preludio de dos:
    tú... y yo!
    Tus ojos verde-azul...,
    tu delantal:
    inocencia..., candor...
    Los dos,
    primer ensayo
    de un cuento de amor!
    Flor de paraíso...,
    la ansiedad!
    Beso subrepticio,
    al caminar!

    Rechina el viejo tren
    de los regresos!
    El banco y el andén,
    no son aquellos...!
    La bruma es atardecer:
    cansancio de las tardes
    que no están!

    Adolescencia:
    capricho y adiós.
    Tu piel, arco de luz...,
    me dejó partir
    y me alejé...
    Después la soledad.
    Mi sueño de juglar
    era la Libertad...!,
    (poema sin autor).
    Ahora en ese tren
    que no halla más andén,
    ni pueblo..., ni estación...!
    Que no volvió jamás!
    Nos olvidó!


    Mario Aguilar


    Soneto Místico de Amor Humano

    Junto al inmenso orgullo de quererte

    y la espantosa pena de dejarte,

    la certeza fatal de no olvidarte

    y el temor de llegar a aborrecerte,

    complica la amargura de mi suerte

    tu crueldad que me obliga a abandonarte;

    solo quiero vivir para llorarte

    y el dolor de partir me da la muerte.

    Orgulloso de ser tu enamorado,

    al verme de tu amor abandonado,

    a mi Dios olvidarte no le pido

    que si el olvido fuérame otorgado,

    muriera de olvidarte avergonzado,

    igual que muero porque no te olvido.

     

    Felipe Sassone

    DEL AMOR PRESENTE

    Descubrir tu voz de enredadera
    anudarse a mis ojos
    vueltos hacia la noche
    y el rastro de tu boca,
    sombra que se detiene en el misterio
    de mi cuerpo desnudo.

    Descubrir que te amo
    después de haberte amado.
     
     Silvia Long Ohni