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MÉXICO DE CONTRASTESHoy el noticiero de Carlos Loret presentó un nuevo serial de reportajes... algo así como los contrastes de México, dónde son más altos, dónde son más chaparros; dónde hace más frío, dónde hace más calor... La nota de hoy correspondía a las zonas más pobre y más rica del país...
Primero fuimos a una localidad del estado de Guerrero. La nota se enfocaba en la marginación y hacinamiento de una familia, que vivía al día en función de sus cosechas... literalmente, trabajaban para comer... Algo comentó Loret de Mola que los niños después de comer engrudo (preparado popular a base de harina y agua) se acostaban a dormir. Así de nutritiva era su alimentación...
Después fuimos al glorioso norte de nuestro país, a San Pedro Garza García, en Nuevo León... ahí conocimos a Kevin... "vaya! hasta con el nombre le atinaron" pensé... "será Kevin un niño, un joven o un adolescente?"... cuál sería mi sorpresa al enterarme de que Kevin era un golden retriever...
Kevin vive en un jardín con alberca propia (una alberquita de plástico, pero es p'al perro puesnnn); recibe una nutrición balanceada (a base de croquetas, que en opinión de los expertos en nutrición animal, es lo mejor para el perro) y tiene a su disposición servicios de salud. Acompañamos a Kevin en su visita al médico, que le dijo que tenía un poco de sobrepeso, le receto croquetas especiales y un poco de ejercicio.
Mis perritas no viven en jardín, ni tienen alberca, pero siempre he pensado (y tal vez sea crudo decirlo) que tienen profundas ventajas sobre muchísimos niños (e incluso adultos) de este país: una familia que las ama, cuida y protege; techo y alimento diario, cuidado médico especializado (lo más que se puede, que no es mucho en una ciudad como Durango), ¡juguetes! (antes les compraba muchos juguetes, ahora no tanto), ¡ropa! (p'a'l invierno, que les da frío andar en cueros)... Bueno, que lo que quiero decir es que "hasta un perro clasemediero" le hubiera servido a Carlos para hacer su nota...
Cuando la devastadora diferencia Pobreza vs. Riqueza de un país la podemos plantear en función de seres humanos y mascotas... quiere decir que estamos mal... ¡Tristemente mal! INSPIRACIÓN PRESTADAAyer ví una película... y al oír el discurso final del protagonista y después de algunos meses, caigo en la cuenta de que tú no me partiste el corazón... lo pariste, por eso fue tan doloroso... por eso pareció que se me desgarraba el alma... HOY VÍ UN CHOQUE...Bueno... ví la mitad del choque... iba justo saliendo del trabajo, acababa de cruzar la calle y ya caminaba sobre la plaza... escuché un ruido fuerte que aceleró mi pulso y me hizo voltear instintivamente y lo ví... la micro blanca había golpeado una camioneta verde tipo Explorer... la micro incluso se veía bastante golpeada del frente! Y la mitad del choque que si alcancé a ver fue cuando la camioneta golpeó un carro blanco tipo Dart o Volare que estaba estacionado, (supongo yo, porque bien recuerdo que tenía sus intermitentes prendidas), malamente estacionado en la esquina de la plaza, justo donde no se debe...
Inmediatamente llevé mis manos a mi pecho... tal vez intentaba evitar que se me saliera el corazón! Me impactó mucho, caminé mucho con mis manos sobre el pecho y finalmente bajé una de ellas, pero llegué al carro (que no estaba cerca) con una de mis manos todavía a la altura de mi corazón...
Yo no sé si yo no había visto choques antes... pero ahora que empiezo a manejar, con este van dos (o uno y medio, como usted quiera verlo) y me han impactado sobremanera... Un instante, sólo un instante... Y yo sé que en ocasiones he pecado de una confianza que no debiera tener por mi escasa experiencia al volante... o que manejo pensando en otra cosa, como hoy, que el choque dichoso se mantuvo en mi mente mientras manejaba rumbo a mi clase de baile...
Conducir es una actividad que debería consumir todos nuestros sentidos... incluso el de la intuición y por sobre todas las cosas, el sentido común... pero sé que a veces no lo hago así... A la hora de manejar he empezado a automatizar ciertas cosas, lo cual es exageradamente sencillo cuando conduces un vehículo de transmisión automática... pero... no debiera ser así... Todos los sentidos en eso que hacemos... que gente puede salir lastimada... LO QUE NO ME GUSTA...Lo que no me gusta de mi taller es que cada vez que Jesús (o alguien más de la clase) pregunta si hemos leído determinad@ obra o autor, yo respondo internamente y en silencio: no... no l@ he leído... y me siento taaaaaaaan inculta.... Y LES SIGO CONTANDO...Les sigo contanto nomás porque las letras no me las cobran, pero bueno... úrgeme, úrgeme pero en calidad de urgente un celular que pueda conectarse a internet inalámbrico... ay es que yo sería tan buena twittera!!! De verdad! Incluso mis twitters serían socialmente útiles, como el sábado que la de 20 estaba del nabo, yo podría haber alertado a la gente para que buscara otras opciones... O como cuando descubro un nuevo bache que no había visto... claro que todos tendrían que ponerse a twittear también!!! Pero yo acá bien servicio social con mis tweets se fijan????
Pues bueno, mi celular no tiene internet inalámbrico, pero es rosa qué! y no me costó los $5,000 que me hubiera costado uno que si lo tuviera... pero quiero unooooooooooooooooooo! Irremediablemente quiero uno!!
Bueno... ahí me siguen leyendo... aquí, el twitter no lo actualizo tan seguido... pero en el twitter tambieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen léanme! CUENTO UNO (COMENTARIOS)Pues dejen les cuento que me fue bien...
Cuando Jorge (es política del taller que nadie lea lo que escribió) teerminó de leer mi texto algunos aplaudieron... ¿o le habrán aplaudido a Jorge por cómo leyó??? Bueno... asumamos que fue por mí...
A continuación Jesús (que es el facilitador del taller y que no es feo y que según Karen me veía las bubis el primer día, pero yo no me dí cuenta y hoy tampoco y necesito desesperadamente que alguien me vea las buuuuuuuuuuuuuuuuuuuubis!!!) (disculpen el paréntesis anterior... cuestión de descargar las frustraciones... continuo:) Jesús dijo que era muy aplaudible que mi texto no tuviera ni una sola falta de ortografía, ni de puntuación... que le asombraba y le era muy grato leer un texto así... yo sé que la buena y favorita página de la Real Academia Española (www.rae.es), que tengo incluso ligada aquí en mi blog, ayudó... tenía duda con mousse pero ya lo chequé y si está bien escrito... y a la mera hora hasta con la semántica pero creo que si le atiné... ah! y supongo que lo que escribí si es cuento porque Jesús (que no es feo) no dijo que no lo fuera...
De las observaciones:
1. Alguien dijo que repetía mucho el nombre de Ninfa... sí, sí lo hice... alguien dijo que era cuestión de ritmo y en general todos lo justificaron... yo sólo sé que esa figura literaria de repetir una palabra u oración, que tiene un nombre, la uso mucho... y no sé por qué... supongo que me gusta y que al final termina por convencer a mis lectores, jajaja...
2. Jorge (mi lector) dijo que no le gustaba que hubiera hecho hincapié en las horas. Jesús me recomendó que las escribiera con letra (eso ya lo sabía y de todos modos me lo pasé por el arco del triunfo... los números del 1 al 100 deben escribirse con letra... y ahí voy haciéndolo otra vez... ¿se fijan?).
3. Jesús dijo que tal vez... tal vez... la palabra guapa no debería haber ido en cursivas... luego dijo: No, no debería ir en cursivas.
4. No me sé los nombres de los demás, pero me felicitaron, dijeron que les gustó lo que escribí.
5. Jorge dijo que le gustó que hubiera abordado el clásico y eterno temor que tememos al rídiculo (al aceptar o quedar expuestas nuestras fallas).
6. Jesús dijo que solía suceder... a los 22 años entró a trabajar a la Nissan en el área de motores... y él no sabía manejar entonces...
Y el mejor comentario de la tarde, el que me motiva es que Jesús (que no es feo) dijo que para ser un primer ejercicio era prometedor (prometes y prometes y luego me la m... ups! de nuevo con las frustraciones!! pero bueno... continuo:) Dijo que para escribir hay que tener malicia (ya había hablado de la malicia la clase anterior) y que eso se notaba en el primer párrafo, el que a un escritor con malicia le bastaba para definir lo que esperaba generar en el lector y a dónde quería llegar... y dijo que mi primer párrafo denotaba eso: malicia...
Ay cómo "miurge" la malicia con los hombres!!!
Pero bueno.. me fue bien, estoy contenta y a seguirle... como quedó todavía vigente la tarea del cuento de las profesiones extraordinarias, pues no tengo tarea para la próxima semana, chau chau, ahí me leen... y se admiten sus comentarios también! CUENTO 1Les dije que el martes pasado asistí a un Taller de Literatura Narrativa del IMAC??? Sí, si les dije... Bueno... pues mi primera tarea es escribir un cuento... Yo no tengo muy claro lo que es un cuento... siempre me los imagino como los de hadas que le cuentan a uno de chiquito y que luego Disney los hace película... Pero bueno... lo que entendí es que para hacer un cuento debemos describir una cotidianeidad que queda rota por un suceso inesperado llamado epifanía. Y bueno... el cuento tenía que ser de profesiones extraordinarias y yo lo hice de una instructora de spinning que si bien no es una profesión extraordinaria, tampoco es sumamente común... Y aquí les dejo el cuento, mañana debo imprimirlo para llevarlo a la clase y que mis compañeros puedan hacerme comentarios ilustrativos al respecto... yo abro la ronda de comentarios desde ahorita... Y mañana les digo cómo me fue... A falta de inspiración para el título el cuento se llama Cuento 1:
Rondaban las 10:30 de la noche cuando Ninfa se estaba bañando, recién había llegado de trabajar. A las 11:00 Max, Daniela y Enrique pasarían por ella; Cristian, Alejandra y Estela los estarían esperando en el antro.
15 minutos después, Ninfa estaba ya frente al tocador. Un poco de mousse en su cabello rizado, mascara en las pestañas, rubor y brillo labial y ¡voilà! Para sus amigos, ella era bonita; pero un poco de maquillaje y el atuendo coqueto que lucía para ir a bailar, la hacían lucir guapa a ojos de cualquiera.
Por supuesto que se veía diferente. En la escuela siempre usaba jeans y playera. Ni qué decir de la ropa que vestía en el trabajo. A sus 20 años, Ninfa tenía la energía y vitalidad suficiente para estudiar una carrera (como casi cualquier joven de su edad) y trabajar. Si bien no era autosuficiente, su sueldo le permitía atender sus necesidades personales a ayudar un poco a su familia. Por las mañanas, a las 6:00, Ninfa daba la primera de sus 4 clases de spinning. A las 10 estaba lista en la Facultad para empezar sus clases. Después de comer en casa, salía por las tardes para tomar clases de inglés y ballet y dar por la noche sus dos últimas clases de spinning.
Siempre había sido así: activa y deportista. En primaria practicaba voleibol y atletismo; estuvo incluso en el pionero equipo de fútbol femenil de su escuela. En secundaria jugaba basquetbol y había empezado con el spinning. En preparatoria siguió jugando básquet y el spinning pasó a otro nivel: alguien la había invitado a prepararse como instructora profesional. Desde siempre: el ballet. Mientras el deporte le brindaba un cuerpo atlético y delgado, el ballet le daba gracia y le torneaba las piernas. ¡Llamaba la atención! Sus amigas solían preguntarse por qué era tan perfecta.
Para el grupo de chicos, la noche de diversión pasó sin más contratiempo, que el de llevar a Ninfa temprano a su casa. Al día siguiente ella tenía esa excursión con la gente del gimnasio a la que tantas veces había dicho que no. Tenía sus motivos. Incluso, había salido esa noche con sus amigos esperando, locamente, que algo sucediera; tal vez, el típico accidente juvenil que, sin ser demasiado serio, garantiza una visita al hospital. Pero... ¡nada! A la 1:30 de la mañana sus amigos la dejaban en la puerta de su casa, tal y como le habían prometido. Sabían que era sumamente responsable para asumir con seriedad sus compromisos.
Por la mañana, a las 6:00 Ninfa se levantó para bañarse. Esta vez el maquillaje no era necesario y bastaba recoger su cabello en una coleta. Se puso top, short y tenis y tomó un licuado energético. Estaba lista. A las 6:30 Mario pasaría por ella. Además de llevarla a ella, también llevaría su bicicleta... Si Ninfa no sabía andar en bici, ¿qué sentido tenía que ella tuviera una en casa? Claro que ni Mario, ni el resto de los paseantes lo sabía. Todos asumían que su falta de bicicleta se debía a la situación económica de su familia. Y Ninfa no había dicho nada... ¡jamás se lo habían preguntado! ¿Cómo iba a desengañarlos? ¿Cómo iba a decirles que su instructora favorita de spinning, aquella que tenía clases abarrotadas y lista de espera, no sabía andar en bici? ¡La creían tan perfecta! ¿Cómo iba a decirles que en esa niñez / adolescencia tan activa jamás había habido una bicicleta?
Ninfa subió a la camioneta de Mario. Los excursionistas irían en vehículos auto-motores hasta un paraje serrano, desde donde iniciaría la vuelta en bicicleta. La cabeza de Ninfa seguía revolucionando en la camioneta: ¿fingir una lesión de último momento?... ¿cómo? ¿Una lesión que la dejara fuera del paseo de manera definitiva? Imposible. Podría fingir un calambre, pero eso sólo retrasaría la salida del grupo; no la imposibilitaría para seguir adelante.
... Así, la camioneta llego a su destino. Ya había un número nutrido de personas y al resto no le tomó más de 10 minutos hacerse presentes. ¡Todos estaban listos! Ninfa, todos, tomaron sus puestos en las bicicletas. El paseo estaba comenzando. Como era natural, Ninfa cayó de su bicicleta tan pronto como apoyó los dos pies sobre los pedales. La comitiva bromeó: "Al mejor cazador se le va la liebre". ¿Cómo era posible que Ninfa, siendo tan perfecta, cayera de la bici apenas empezando la carrera? ¡Pero si todos sabían que ella era la mejor!
Después de un auxilio breve, todos estaban nuevamente en sus puestos. Las manos de Ninfa sudaban y su pulso se había acelerado casi como si estuviera en clase de spinning. ¡Tendría que confesarlo! ¡Qué bochorno! Finalmente tendría que revelar el secreto que tanto la apenaba. No había vuelta atrás... y entonces... sucedió... en un instante... ¡en un segundo!... ¡Parecía tan increíble! ¿Sería posible que el paraje que habían escogido para dar inicio a la carrera fuera tan silvestre como para que, de repente, ese cervatillo hubiera salido asustado del espeso bosque? Todo fue confusión por un momento. Primero el cervatillo y después la venada. "¡Qué bonito!" "¿Lo viste?" se escuchaba decir.
Y después del bullicio, el recuento de los daños. Ahí estaba ella, en el suelo, visiblemente golpeada y con un poco de sangre en codos y rodillas. Allí estaba Ninfa... ¿sería posible que el cervatillo hubiera embestido precisamente la bicicleta de Ninfa, lastimándola al punto de no poder ponerse en pie? Sí... si era posible. Después de todo, ¡sí! Ninfa era ¡tan perfecta!... OTRA PRIMERA VEZ...La de la infracción... ¡no! Todavía no soy cafre... fue por el parquímetro... Bueno... la infracción ha sido turnada a cierto regidor que espero que tire paro... Y ya... POR LOS PASILLOS DEL CENTRALAcabo de ir al Edificio Central de la Universidad... a recoger el excento de pago de una amiga... Y a pesar de haber hecho ahí tantos trámites, de haber tenido en su Auditorio mi ceremonia de entrega de cartas, de haber trabajado ahí 3 años, hoy lo sentí tan ajeno...
Los estudiantes iban y venían pues están en período de inscripciones... y yo... yo me sentí ajena... SO IMAC!El martes me fui a un Taller de Literatura Narrativa... y tengo tarea... tengo que hacer un cuento de "profesiones extraordinarias" o ¿cómo era? Tengo la idea pero acepto sugerencias...
Y ayer a una lectura de poesía... Borges, Benedetti, Neruda y Sabines...
Que secretitos tan bien guardados del IMAC... o sea... si si trabajan, ¿por qué no se dan promoción????
Así que toda esta semana parece ser culturosa en demasía... el sábado es la noche de gala de Juan Pablo y espero estar aquí...
Espero curarme de tiEspero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad. ¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada. Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»). Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón. Jaime Sabines
Porque a veces, cuando queremos decir las cosas, descubrimos que hay alguien que las dijo mejor... olvidar es imposible... así lo llamamos... en realidad, nos curamos... cuando podemos... y una semana no basta... pero el tiempo, la abstinencia y la soledad ayudan... Amiga... espero que puedas curarte de él en unos días... |
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