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    CHOQUE DE METROBUS

    El metrobus del DF chocó anoche... o ayer en la tarde u hoy en la madrugada... supongo que esa parte del chisme no lo escuché bien. Pero he aquí la conversación que según mi imaginación imaginativa, sostuvieron las dos ocupantes del vehículo con el que chocó el metrobus, antes del percance:

    - ¡Ahí güey! ¡Ahí está la gasolinera!
    - Si güey, ¿crees que se note mucho si me doy la vuelta aquí?
    - No güey, para nada, tú dále.
    - Sale güey échame aguas.
    - Vas we, cómo vas!
    (Sonido de piezas metálicas estellándose y tallándose entre sí)

    Nótese que aunque creo que las niñas decían we en vez de güey, algo me impide escribir güey de esa manera... salvo en la última oración!!!! Lástima que no haya cajas negras en los automóviles...

    3%: Un crimen cultural

    Con respecto al impuesto del 3% a los servicios de internet y telefonía celular, va este artículo de Lydia Cacho:
     
     
    3%: Un crimen cultural

    Aquí hay una brecha generacional que resultará insalvable si la clase política mexicana persiste en hacer oídos sordos a lo que las jóvenes generaciones nos están diciendo. México tiene 24 millones de personas con acceso a internet. Casi 80% son menores de 34 años y navegan aproximadamente 22 horas al mes.

    Mientras para un legislador semi-analfacibernético que gana 100 mil pesos al mes es un simpático lujo para leer el periódico y mandar correos, para millones de personas internet es una plataforma educativa, un medio de comunicación efectivo, una red social sólida y viva, un espacio de libertad. Es su vínculo con la cultura y el mundo real.

    Mientras Brasil decidió abaratar los servicios del ciberespacio para hacerlos masivos, adoptando la plataforma Linux de software libre para bajar costos y lograr masificar el acceso de jóvenes de clase baja y media a internet, México regresa la Pleistoceno. Brasil logró que 70 millones de personas, eminentemente estudiantes, tuvieran acceso al ciberespacio de forma gratuita, gracias al subsidio del Ministerio de Cultura. El gobierno mexicano pretende aumentar el 3% de impuesto, lo que implicará hacerlo menos accesible. Sería bueno que las y los legisladores se den una vuelta por la vida real de vez en cuando.

    Millones de niños y niñas logran hacer sus tareas y tener acceso a libros que a sus familias les resulta imposible pagar, gracias a internet. Ocho adolescentes de la sierra de Oaxaca juntan 20 pesos para entrar a un cibercafé e imprimir un ensayo que les permitirá entender las teorías de Carl Sagan y conocer la ciencia. Miles de jóvenes de México entrarán en el transcurso de 24 horas a un sitio para salvar la vida a dos adolescentes, una que moriría dilapidada en Bangladesh y otra que fue encarcelada en Quintana Roo. Sus acciones rápidas son efectivas. Millones de niños y mujeres logran hablar por Skype con familiares que fueron a buscar trabajo a Estados Unidos, sin pagar los altísimos costos de Telmex. Ante los monopolios televisivos en México las nuevas generaciones encontraron ciberlibertad en Youtube, por ello somos el tercer país del mundo que más usa ese medio tanto para aprender como para denunciar injusticias. Gracias a internet las enciclopedias ya no son sólo para los ricos del país. Por internet una niña de Sonora conoce a otra de Tizimín en Yucatán y hacen una tarea juntas sobre las culturas maya y yaqui. La realidad económica las separa pero el ciberespacio las une.

    Hace más de 100 años los países que entendieron que estaban en un nuevo umbral tecnológico, interconectaron su territorio con un buen sistema ferroviario. Las naciones que no lo hicieron retrasaron su progreso por décadas. Hoy estamos frente a una coyuntura similar, las vías no son metálicas, pero están allí y la juventud nos está señalando el camino. Encarecer o restringir el ciberespacio no es sólo injusto sino implica un rezago civilizatorio imperdonable.

    Lydia Cacho

    Disponible en:

    http://www.eluniversal.com.mx/columnas/80632.html 

    EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA

    Ayer ví esta película, basada en la novela homónima de Gabriel García Márquez. Si la novela es una delicia, la película no desmerece. Por supuesto, como siempre, es mejor el libro.
     
    El Florentino joven: guapísimo!. Después pasan los años, no se dice cuántos (Silvia me dice que en el libro es sólo uno) y aparece Javier Bardem, ya un hombre adulto totalmente. Bejamin Bratt, por su parte, guapísimo también. Él si desde un principio como un hombre maduro. Creo que en la película no lo hacen "envejecer" como este hombre lo hará en la vida real: como un auténtico Richar Gere. Pero bueno... Colombia es la otra belleza apabullante de la película. Yo aprendí a apreciar su belleza en Café con aroma de mujer, y ahora confirmo que es un país de paisajes maravillosos. Los barcos! Qué emocionante verlos! O sea... leer a Gabo contar de ellos y verlos así... ¡guau! Si por algo el cine también tiene su magia. Bendiga Dios a Colombia por su belleza prodigiosa y bendiga Dios a Colombia por darnos a Gabriel García Márquez.
     
    La historia de amor sólo puede ser fruto de un hombre con una capacidad como la suya. Pienso en mis intentos de escribir y veo su novela y me siento pequeñísima, jiji. Pero bueno, ya me dieron ganas de leer su libro otra vez. Y la reflexión al terminar: Si a Florentino no le bastaron 622 mujeres para olvidarse de Fermina... ¿cuántos hombres necesitaré yo para olvidarte a ti, Fernando? ¿Y cuánto tiempo?... habrá que ver...

    LA DE HOY

    El taxista de hoy volvió a comentar la cuestión de las obras en Durango. Que si el turismo, él dice que no queremos Turismo, ¡no! queremos industria! Les digo que es un radarcito conversar con ellos. Y entonces hoy decididamente cree la etiqueta de Historias de Taxi, lo que implicó dar el rol por mi archivo blogueril. Ay recuerditos, jajaja.

    ROSA

    Tengo más de año y medio trabajando en Gobierno del Estado, pero desde que llegué a la oficina he trabajado con mi lap. Mi lap, por si no lo saben, es de color rosa, y ¡es hermosa! Bueno, ya no tanto, jajaja, está dando el viejazo. Algunas de sus plateadas teclas ya lucen manchas blancuzcas pues se les borra el color. Pero yo aún la quiero como si fuera el primer día. La "niña rosa" le digo yo.
     
    El caso es que hace unos días mi jefe habló de solicitar una compu para mí (yujuuuuuuuuuu!). Bromeamos sobre solicitar una lap rosa. Luego, ya en plan serio, mi jefe me dijo que consultara con Jesús las características de la máquina para hacer la requisición. Y entonces Jesús escribió: disco duro fulano de tal, procesador a perengana velicidad, ratón de este, teclado de aquel, pantalla tuki-tuki, etc. Yo le mencioné que el color rosa era importante y él, a modo de broma, lo anotó.
     
    El proceso siguió con Angélica, pues ella tendría que vaciar la información en el formato. Le llamé la atención sobre el color, y, a modo de broma, lo imprimió en el formato que le dio a revisar a mi jefe. Mi jefe lo leyó y le dijo "sí, así está bien, déjalo". Angélica imprimió entonces en hoja limpia y mi jefe firmó una solicitud de computadora rosa. Y así se fue la requisición. Total, el director de Informática ya había estado en la oficina y nos oyó bromear con respecto al color de la computadora.
     
    Hoy respondieron la solicitud con una cotización. Luego pregunté a Jesús si la solicitud de cotización se hacía con una copia de la requisición y él dijo que sí. Así que hay por ahí un documento oficial de Gobierno del Estado solicitando una compu rosa. Me imagino a los proveedores viendo la solicitud y riéndose. Una lap rosa ya no es tan excéntrica, pero una desk top rosa???? Y solicitada por una oficina de gobierno???? Jajaja, supongo que ni siquiera existen, pero bueno, sirve que las "inventan".

    TOKIO BLUES

    Ayer por la noche terminé de leer las 196 páginas de este libro de un escritor japonés, Haruki Murakami. La traducción de Lourdes Porta intuyo que es muy buena, porque no tuve conflicto al leer el libro.
     
    Leer un libro de un escritor japonés no me parecía buena idea. Simplemente los siento tan lejanos a nosotros en su idiosincracia que temí que la novela no me atrapara o incluso no la entendiera. Pero fue una sugerencia de Jesús, el coordinador de mi taller de los martes. Curiosamente lo recomendó dos veces al leer textos míos. El texto de "Del amor y otros demonios" y un texto para Daniela que no he publicado aquí. A todos en el taller les parecieron cartas, pero yo no las escribí como tales, simplemente escribo para alguien en particular y entonces eso parecen. Como el libro contiene las cartas que se escriben los protagonistas, Jesús se remitía al libro al leer mis textos.
     
    Pues el caso es que ya iban dos recomendaciones, acompañadas luego del envio en PDF del libro a nuestros correos. Y me dispuse a leerlo. El libro es bonito, agradable, aunque, como leí en algunas reseñas, se pierde un poco en su segunda mitad y tiene un final que a mí tampoco me gustó.
     
    Totalmente "peliculable"... Me entusiasma incluso la idea de ver su adaptación en la pantalla grande. Mis "pesquisas internetosas" me dicen que ya hay un director interesado y que supuestamente la película se estrenaría este año... Habrá que ver. El libro llega a parecer una novela rosa en algunos puntos, de tan tierno que es; eso sí, la nostalgia y melancolía permanecen constantes en la primera parte del libro, es lo blue de Tokio Blues. Después, cuando el protagonista llega de haber visitado a su co-protagonista femenina en una especie de centro de rehabilitación en las montañas, ese aire de nostalgia se pierde un poco y la novela cae ligeramente. Pero no te desprendes totalmente de ella y logras llegar al final.
     
    Lo que más me gustó es que no me resultara ajena como lo imaginaba. Me imagino que una adaptación cinematrográfica del libro fácilmente podría presentarnos a DF Blues, New York Blues, Buenos Aires Blues. O sea, me parece que lo que expone Murakami en su libro no es privativo de los japoneses.
     
    El final no me gustó porque Watanabe, el narrador y protagonista de la historia, se deja ver como un redentor del sexo. O sea, en vez de otros encuentros que pudieron haber sido incluso esperados por el lector, el autor presenta uno que a mí en lo particular me resulta chocante. Por cierto, creo que nunca logré entender a Watanabe, descifrarlo, jajaja... ojalá hubiera él presentado una descripción de sí mismo, me hizo falta y me quedé esperando el encuentro "en un lugar muy extraño" con su amigo Nagasawa (o algo por el estilo).
     
    Ahora no hay propiamente extracto, pero sí esta partecita:

    Al otro lado de la linea, Midori enmudecio durante largo tiempo. Aquel silencio recordaba todas las lluvias del mundo cayendo sobre la faz de la Tierra.

    Me suena muy Sabinesca esa frase. Rica... Así es la lectura de Tokio Blues, altamente recomendable.

    Por cierto, el libro que tenía de Inteligencia Emocional era prestado, y ahora que estaba pesando seriamente en retomar su lectura me lo han pedido de vuelta. Yo compré uno usado y lo presté, pero como Nelson me dijo que había abandonado su lectura, pues se lo pediré... Esperen resúmenes pronto, de momento leeré El beso de la mujer araña y luego se los platico, va?

    RADAR URBANO

    Vengo a trabajar en taxi de lunes a viernes... salvo escasas excepciones.... Estos paseos matinales en taxi me permiten platicar en algunas ocasiones. En otras, el taxista tiene afán ligativo o simplemente no hay tema de conversación con la enésima extraña de la semana. En más de una ocasión he contado aquí mis anécdotas del taxista en turno. Pero, recientemente, la plática ha coincidido.
     
    Aquí en la ciudad el centro está hecho un desmadre desde hace algunos meses. Obras que de alguna manera han sido polémicas en su momento: reconstrucción de fachadas, cambio de banquetas (las odio!), reconstrucción de la Plaza de Armas, calles que se vuelven paseos peatonales, cableado subterráneo, etc. Hoy es más desmadre que todos los meses anteriores, pues las obras confluyen el corazón del centro histórico de la ciudad. Es inevitable comentar el tráfico del momento.
     
    Y de comentar el tráfico pasamos a comentar el resto: por qué hacer estas cosas si hay tanta gente que no tiene dinero para comer. ¿Por qué "gastar" en este "embellecimiento urbano" si hay cosas más importantes? Sí... curiosamente mis últimas conversaciones en automóvil de paso... Termómetro urbano de la ciudad de Durango...

    TOCANDO FONDO

    Ay! Esta canción de Arjona se está ubicando entre mis favoritas de él. Y pues ya pa' que digo en quién pienso cuando la oigo, jajaja...
     
    ARJONÍSIMAAAAAAAAAAAAAAAAA...
     
     
     

    MACUMBA

    Ay! Le dedico esta canción a Hugo que la desempolvó del baúl de los recuerdos para ponernos a bailarla! Aunque creo que la que bailamos no es la versión original de Verónica Castro, yo elijo esa, porque el recuerdo de la Vero con su vestido de leopardo es non-plus-ultra!
     
     

    I JUST SAW...

    Una chica rockerona en motocicleta rockerona... sombrerito camuflado, como una rebelde sin causa. Me gustaría ser rebelde sin causa por un día, pero sólo por uno, que después el "sin causa" me daría muchísima flojera...

    MORALEJAS

    * ¿Duele? Sí, si duele. Dicen que la primera vez es la más difícil, pero creo que en términos de dolor no aplica. Duele otra vez, acaso más que la primera porque sientes que no aprendiste nada entonces. No quiero sacar la conclusión más obvia. No quiero construir muros y quedar encerrada entre ellos. La maravilla de encontrar un buen amigo, bien vale la pena el riesgo de que te lastimen.
     
    * Silvia me dijo que no debo esperar recibir de la gente lo mismo que yo doy. Pero no estoy de acuerdo. Es como la primaria, si la estudias al menos esperas que aprenderás a leer y a escribir. En términos de amistad creo que lo mínimo que debe esperarse es honestidad y respeto. Difícilmente tendrás el uno sin la otra. No se pueden construir cosas mayores sin eso, a los castillos de arena se los lleva el aire o el mar.
    Tampoco creo que si no estoy de acuerdo con Silvia, deba acordar con lo opuesto a lo que dijo: empezar a dar lo que recibo. Lo intenté una vez... y me raspé. Pero es que me faltó el sentido común de ponerme con alguien de mi tamaño... Yo, que no soy siquiera una amateur, intenté medirme con una master... por supuesto que barrió y trapeó conmigo, me enseñó a no volverlo a intentar. Además, me sentí mal conmigo misma... hacer cosas que no van conmigo, imponer, mandar. Ni siquiera me queda. Es como la maldad, la tienes o no la tienes. Con la bondad pasa lo mismo, puedes fingirla, pero el tiempo saca a flote las verdaderas causas. Me alegra no ser buena mentirosa, me enorgullece. Aunque de vez en cuando me tope con pared. Y me duela. Debo ser fiel a mí misma. Ésa es la moraleja aquí.
     
    * Mentir, mentir como una estrategia para no lastimar a alguien. Hay una frase que dice: "Los amigos se hieren con la verdad, para no destruirse con la mentira". La verdad puede doler, sí, pero es verdad. La aceptas y adelante. La mentira lastima porque no es natural, la inventaste. Y entonces surge el hubiera que tampoco remedia nada, sólo sigue lastimando.
    El otro día vi un programa de televisión. Lo ví ya empezado y no alcancé su final. Pero con la parte media el final no me importa. Era una madre cuyo marido se va de la casa, aparentemente porque tiene otra familia (entre las mentiras de la mamá y el hecho de que no ví el final, pues quién sabe). Pero ella no quiere lastimar a sus hijas y les dice que su papá se fue a trabajar a España. Cuando las hijas quieren buscarlo, ella se ve forzada a inventar más mentiras: no tiene teléfono, no puede llamarlas. La hija mayor, por su parte, es una adolescente muy tech. Tiene celular y usa el internet. A través de sms le cuenta a alguien que su papá se fue a España y que lo extraña. Luego, a través de internet, su papá se comunica con ella. La hija feliz se lo cuenta a la madre y a la madre se le van los colores del rostro; ella sabe que no es cierto. Trata entonces de decir la verdad a la hija, pero esta le dice algo como: "¿y cómo sé que esta es la verdad y no la mentira? ¡no es cierto! mi papito me quiere". Claro, entre creer aquello que nos lastima y creer lo que nos reconforta elegimos con facilidad. La hija sigue hablando con el padre aún y cuando la madre hace todo lo posible por impedirlo (le quita el celular, le quita la computadora). Al final hija y padre hacen una cita. Los amigos quieren acompañarla, pero ¡es mi papá! no va a pasarme nada malo. Ella va sola. Encuentra a un hombre que le dice que su padre le pidió llevarla a otro lado. La niña entonces piensa que está en peligro, pero es demasiado tarde. El tipo abusa de su fortaleza física y se la lleva a otro lugar.
    No me pregunten el final, les digo que no lo ví. Pero era del programa La rosa de Guadalupe en el que la gente le pide milagros a la Virgen y ella se los da, así que es de suponerse un final feliz. Sólo imagino a esa madre ficticia y espero, de verdad espero que hubiese aprendio la lección. Mentir no conduce a nada, sino a más mentiras. Y eventualmente la verdad sale a flote y entonces duele más porque alguien se atrevió a mentirte.
     
    * No te quiero lastimar. Fernando me lo dijo tantas veces. Y yo le creía, aún le creo. Es un cabrón, pero no es un maldito.  Los dos sabíamos que eso iba a ocurrir. Él pensó que iba a ser antes y yo pensé que iba a ser menos. Los dos nos equivocamos. Sólo sé que la última vez no fue así: creo que temió encontrarse con una acosadora que lo siguiera buscando a él, o a su familia, que es peor. Y entonces optó por el camino fácil: lastimarme para que fuera yo quien terminara. Y le salió muy bien, por cierto.
    Pero pienso en El Secreto: no te quiero lastimar, no te quiero lastimar, no te quiero lastimar. Nos centramos en eso, llamamos energía y al final: ¡bam! sucede, lastimamos a esa persona. ¿Debemos concentrarnos entonces en hacer algo bueno por la gente, en vez de no hacer algo malo? Suena lógico.
    Lo peor es que ahora me siento igual. Tal vez no quería lastimarme, pero al final sacó el as bajo la manga para hacer algo determinante: estas son mis cartas y así voy a jugarlas, toma una decisión.
    Y yo? ¿Qué decido? No hay nada que yo pueda decidir. La decisión la ha tomado ya. Te lastimo para que no tengas nada que decir. Para terminar con esto.
     
    Decido entonces escribir a manera de consuelo. Decido "vomitar" como lo escribió alguna vez un bloguero. Y después, voy a lavarme la boca. No quiero el sabor amargo de la hiel en los labios porque eventualmente me sentiré en necesidad de escupirla. No quiero esta sensación de desencanto y apatía conmigo, esta tristeza, esta soledad. Voy a lavarme la boca y el corazón también.
    ¡Qué Dios te bendiga! Buena vibra de mi para ti!

    OMG!!!

    Estoy viendo una conferencia de prensa donde se habla de liquidar trabajadores de Luz y Fuerza!... OMG! Boom! Ahí va un mensajito para todos los sindicatos parasitólogos del país que no se quieren alinear!

    DEL PATITO FEO

    Un pequeño ejemplo del cómo soy tan ajena a la familia:
     
    Fuimos a comer al Rincón Minero. Todos pidieron carne roja: sirloin o arrachera. Yo no sólo pedí pescado, sino que además lo pedí con una salsa agridulce de tamarindo y cognac. Sus platos llevaban una papa horneada con chorizo encima, el mío llevaba verduras al vapor.
     
    Siempre distinta, siempre distante, siempre ajena. Pero valoro tanto mi individualidad que no estoy dispuesta a perderla sólo por entrar al redil... ahora menos que nunca.

    UN REGALO

    La semana pasada y los dos primeros días de esta semana he estado de junta. El lunes, en una de las juntas, recibí un regalo. Me lo dio el Director de la Preparatoria por Cooperación J. Gpe. Aguilera. Lo recuerdo desde la junta del año pasado que irradiaba optimismo y amor por su tierra. Esta vez llegó enseñándonos fotos del puente de Ojuela y de paisajes de Mapimí. Y me hizo un obsequio. La gente que me conoce sabrá bien porque me gusta mi regalo. Aparece en el primer libro que terminé de leer este año, y ahora sucede que yo tengo la foto en tamaño grande, no pequeñito.
     
    Les presento mi obsequio:
     
    Desde que me lo dieron lo quería presumir, jiji... Gracias al señor... lamento no recordar su nombre..

    ALGUNAS REFLEXIONES

    * No es malo darte cuenta de que algo no es para ti. Puedes, entonces, dejar de intentarlo.
     
    * Que todavía haya hombres con agallas de ir por la mujer que les gusta es una buena noticia. Que los métodos que usan sean tan burdos es una noticia tenebrosa.
     
    * Me parece que ciertas patologías son fácilmente adquiribles. Por ejemplo, si siempre pensaste que alguien era un mitómano y de pronto resulta que la mitómana eres tú, ¿Ley de la Atracción? Creo que estaba cayendo por esa vorágine, pero he decidido asirme a la superficie. Por un lado, siempre he admirado mi honestidad como para empezar a perderla. Por el otro lado, generalmente soy de conclusiones simples, ¿por qué iba a empezar de detective y a sacar conclusiones siniestras?

    * Qué complicado debe ser adoptar personalidades que no son las propias (tiene algo que ver con el inciso anterior)... ¿cómo sabes qué decir y en qué momento hacerlo? Cambiar tanto que de pronto no te reconozcas frente al espejo. ¿Se podrá cambiar lo suficiente como para alguna vez volver a ser la del principio?

    * ¿Por qué a algunas personas les resulta sencillo relacionarse con los extraños? ¿Qué hacen? ¿Qué barreras eliminan? Eso de hacer migas con una nueva persona siempre me resulta difícil, y puedo decir que en términos generales nunca lo he logrado por mí sola... ¿Qué puedo hacer para cambiar? Generalmente la gente me percibe distina a como soy en realidad. Aunque termine por caerles bien  (lo sé, soy un encanto!) nunca olvidan mi etapa fresa, seria, santurrona, persignada o cualquier otro adjetivo que hayan considerado adecuado para mí. Y siempre les resulta extraño el darse cuenta de que no soy así.

    * Qué raro que haya gente con una capacidad tan grande para inventar mentiras en un plano y con una incapacidad tan absoluta para inventarlas en otro. Yo en cambio, soy mala para las mentiras en general, jajaja... ¡Qué bueno, ¿no?!
     
    * La armonía laboral es una cuestión de equipo y liderazgo. Pienso en mi oficina y sé que el ambiente grato tiene mucho que ver con mi jefe; además de todo lo bueno que puedo decir de él, creo que elige personas que se amolden a su forma de ser y trabajar. Yo no era afín a la gente CECyTED, por ejemplo; no tengo podridas las entrañas, ni tampoco el cerebro. Y veo este ejemplo con otras personas: Hugo y su super buena vibra, eso se siente al llegar a la Academia. Juan y su contacto con artistas y soñadores. Memo y su energía perrona en el spinning, dudo volver a tener clases de spinning como las de él (lo extraño ¡bua!).

    * Qué rara la gente que no reconoce el espacio vital de otra persona. ¿Qué no es de cultura general? ¿Debemos explicarles?
     
     




    FRENESÍ

    And I give up forever to touch you
    'Cause I know that you feel me somehow...
    John Rzeznik
     
     

    Ana sale del baño con una toalla envolviendo su talle. Se despoja de ella al entrar a su cuarto y se mira al espejo antes de comenzar su arreglo. Ha esperado por tanto tiempo esta noche y ha elegido su atuendo minuciosamente: notas de musgo y pachuli para perfumarse el cuerpo; fino encaje cubriendo senos y caderas; negro, por supuesto; no llevará medias, pero lleva liguero. Ojos ahumados, el cabello suelto. El vestido es corto y también es negro, tirantes delgados, por el frente un escote discreto, por detrás otro que da vértigo.

     

    Ana sale de casa y sube al automóvil. Mientras conduce a la luz de una luna que ella siente más llena que nunca, no puede evitar el recuerdo. Conoció a Manuel hace algunos años. Él formaba parte del grupo que auditaba a su empresa. Alto, moreno; su espalda era ancha y sus manos grandes, sus ojos obscuros de mirada intensa. Inmediatamente se sintió atraída, aunque le resultaba soberbio. Él también la recuerda: ojos almendrados, negros los cabellos, las piernas muy largas; busto y nalgas generosos. Era la hija del dueño, de ahí, probablemente, la altivez con la que trataba a los auditores. También le gustó. Cada vez que Ana y Manuel coincidían, sentían que una tensión rara les recorría el cuerpo.

     

    Una semana después que la auditoría hubo terminado, se encontraron en la fiesta que la mejor amiga de Ana le ofreció a una prima recién llegada del extranjero. Ana no sabía que iba a verlo, él era amigo de la prima; con ropa casual le pareció aún más atractivo. Él también la notó diferente, el vestido corto se ceñía a la redondez de sus formas. Se saludaron, por unos minutos conversaron vagamente acerca de la empresa y se despidieron. Horas después Ana abandonó la fiesta. Una vez al volante sintió el carro pesado y bajó a revisarlo; gracias a las luces de un auto que se acercaba Ana descubrió el pinchazo en una de las llantas. Era Manuel el del auto y se ofreció a cambiar la llanta, pero Ana no quería manejar con la de repuesto. Manuel la convenció entonces que era demasiado tarde para buscar una grúa, y asumiendo que el fraccionamiento privado era lo suficientemente seguro, le dijo "mañana a primera hora vienes por tu carro, yo te llevo a tu casa".

     

    Mientras Manuel hacía cambios de velocidad rozaba involuntariamente las piernas de Ana. Ella lo notó, pero no quiso evitarlo. Manuel la miró y le dijo: "Me gustas". Ana evadió su mirada. Las manos de Manuel empezaron a rozar sus piernas, aún sin hacer cambios en la transmisión del auto. Ana lo notó, pero no quiso evitarlo. Manuel la percibió relajada y se arriesgó a subir por el muslo. Ana abrió los labios y entreabrió las piernas. Él siguió hacia arriba y ella dejó escapar un suspiro. Una vez en la casa se reconocieron sin las ropas puestas. Manos, dedos, cuerpos. Sinfonía de suspiros y jadeos. No sería la última vez que lo hicieran.

     

    A pesar de que Ana estaba por casarse, ambos empezaron a verse, a compartir momentos. José, el prometido de Ana cumplía una estancia en el extranjero. Cuando la llegada de José fue inminente Manuel reclamó derechos hablando de sentimientos. Ana estaba muy clara en sus planes y no quiso aceptarlo. Mientras José llegaba de lejos, a Manuel le ofrecieron trabajo en una ciudad vecina. Jamás se despidieron. Esta noche Ana espera el reencuentro. Sabe que Manuel se ha casado y tiene ya un hijo. Ella, por su parte, también ha hecho su vida, y a pesar que su matrimonio con José fue un fracaso, su hija Regina le impide el arrepentimiento.

     

    Con la compañía de la luna y de música clásica Ana llega al lugar del evento, la boda de la prima aquella. Baja de su carro; a pesar de que la noche es fresca no quiere usar la chalina, desea que los ojos de Manuel se la coman desde el primer momento. Ana entra al salón. Un primer vistazo basta para descubrirlo, para sentir en ella esos ojos de mirar intenso; no ha venido solo. Ana llega a su mesa escoltada por esos ojos casi, casi negros y lo mira a su vez con sus ojos de almendra. Un leve choque eléctrico le recorre el cuerpo. La noche transcurre. Ana baila con algún caballero. Manuel simplemente la mira. Ana continúa bailando y Manuel la imita. Ambos se siguen mirando. Ella se excusa con su compañero y sale a la terraza.

     

    Afuera, una brisa le golpea suavemente el rostro. Siente que él se acerca y vuelve la cara. Lo mira. Se miran. Con miradas recorren sus cuerpos.

    - ¿Y José?

    - Hace un año que nos divorciamos... ¿tu esposa?

    - Sí. Tenemos un hijo y ya viene otro en camino.

    Un largo silencio. Él le toma la mano, ella siente mariposas en el pecho.

    - ¿Eres feliz?

    - Lo intento.

    Manuel aprovecha el momento y tomando a Ana por la espalda la acerca a su cuerpo. Aprovechando el escote su mano desciende. Ana siente una humedad que le moja el cuerpo. Manuel, por su parte, una rigidez que le aprisionan las piernas. Alguien llega y ellos se separan. Para el allegado, ellos se están saludando, pero en realidad se están reconociendo.

    - Nunca nos despedimos

    - No, no hubo tiempo.

    Manuel se retira. Ana se dirige al estacionamiento, la acompañan la luz de la luna y el olor intenso de la tierra mojada.

     

    Ana sube al auto, donde ya la espera. Deja que él conduzca. Una mano le busca las piernas y encuentra el liguero. Ana abre los labios y entreabre las piernas. La mano sigue ascendiendo y en su humedad se detiene. Se besan los labios. Ana siente que le estalla el pecho.

     

    Al llegar a la casa ella lo conduce al cuarto. Él le besa la boca, ella le muerde los labios, sus lenguas entablan una ruda batalla. Él le quita primero el vestido y ella le libera el cuello. Él la tira en la cama y le quita el liguero. Ella abre las piernas y lo atrapa entre ellas; sin faltar a los besos lo desnuda por completo. A la erección masculina se interpone el encaje, él se deshace de esa barrera. A ella le hierve la sangre y se le moja el cuerpo. La embiste, con suavidad primero y luego como bestia salvaje. Manos, dedos, cuerpos; compás de fricciones, vaivén de caderas y piernas. Ella siente que él la está partiendo justo por el medio. Una oleada de energía le recorre vientre, piernas, cuello explotando en un grito, mientras un líquido hirviente inunda sus entrañas. Suspiros, jadeos, susurros a un tiempo. Él la mira a los ojos y ella se refugia en su pecho.

     

    Al despertar la mañana ella deja la cama. Le sonríe al espejo. Mientras mira el otro cuerpo tendido se dice a sí misma en silencio que habría sido perfecto de haber sido Manuel a quien tuvo dentro.

     
     
     
     
    Comentarios que se me fueron ayer:
    Noté la repetición aprovecha-aprovechando después del diálogo hasta que se leyó el texto en el taller. Amado hizo la observación de que el "abre las piernas" se repetía. Las dos primeras fueron a propósito (dice "entreabre", de hecho). La tercera concuerdo con Amado... ya no debió existir.
     
    Jesús dice que fui repetitiva al decir "se besan los labios". No estoy de acuerdo. Si creo que en general asumimos que un beso se da en los labios, pero no creo que sea una construcción pleonásmica. Hay besos en los labios, besos en las mejillas, besos en la frente, besos en las manos, besos en el cuello, y cantidad de besos del cuello para abajo en los que no quiero ahondar. Bueno, si quiero pero no aquí, ni ahorita ;)

    COMENTARIOS A MI TEXTO DE HOY

    Hoy voy a hacer las cosas como no las había hecho. Voy a comentar lo que dijeron de mi cuento antes de publicarlo... lo que pasa es que la versión final la hice en una USB y no la tengo ahorita... y pues para que no se me olviden los comentarios. El cuento lo publico mañana. Lo publicaré con una epígrafe que había pensado en ponerle, pero que el texto impreso no llevaba. Será la única modificación que le realice con respecto del texto que leyeron en el taller.
     
    Comenzamos:
    1. Lily notó cierta rima en mi cuento que le pareció chocante. Si, si tiene rima en algunas partes y si lo noté, pero no se la quise quitar... o sea, eran las palabras que quería usar y rimaban, así que ¿qué pedo? jajaja... Creo que las notó porque su maestro de poesía le tiene tirria a la rima y se la pasa cajeteándolos con eso. Otra asistente (que no conocía yo) dijo que ella no había notado rimas. El cuento de Rufo también las tiene, no sé si entonces Lily no las notó o no quiso hacer el comentario.
    Por cierto, el cuento de Karen también tuvo rimas en una parte... Supongo que es el subconciente, no deberían castigarnos por eso... (subconciente se escribe así nomás con c, o con sc????? Juro que mañana lo checo).
     
    2. Otro chavo (que siempre va, pero no me acuerdo de su nombre) dijo que de pronto cortaba el ritmo. Karen también. Jesús comentó que a él no le había parecido así.
     
    3. A otros le gustó. Me felicitaron expresamente por haber escrito algo que no cayó en vulgaridades. Sí, intenté hacer un relato erótico, creo que así salió, y me preocupaba mucho esa parte de no caer en algo que resultara vulgar o barato. Jesús dijo que el texto le había producido emociones y le había resultado sabroso y sensual, y de parte de un hombre expresamente me interesaba que no resultara cursilón; aparentemente también lo logré.
     
    4. Karen tuvo la amabilidad de notar que intenté añadir elementos ambientales. Seguramente al estar acostumbrada a mi modo parco de escribir, le resultaron más evidentes que a los demás... Como que si los metí a huevo, pero pues si fue en un intento de atender una de las observaciones.
     
    5. Lily dijo que en algún momento le pareció monótono. Debo cuidar eso en mis textos porque ya es la segunda vez que me lo dicen.
     
    6. Jesús dijo que el final no había sido tan climático. Él, y alguien más, no recuerdo quién, comentaron que pude haber explotado más la parte del diálogo para abordar más la relación entre ellos. No era mi interés hacer un cuento de amor, ni siquiera lo veo como un cuento erótico, sino como un relato erótico (habrá diferencia entre cuento y relato??? yo intuyo que sí), por eso me concentré más en la narración del momento erótico, no tanto en la historia de los personajes. Lily comentó que debería seguirle al cuento, creo que alguien más lo dijo también, y en la oficina Hilda y Angélica también me lo dijeron. Por primera vez, realmente estoy considerando modificar ese texto con intenciones de mejorarlo.
     
    La parte más importante es la que sigue:
    La semana pasada prácticamente había decidido abandonar la escritura de ficción. Quería llevar el relato erótico que tenía en mente y terminar una historia que empecé la semana antepasada. Y ya... Me concentraría en mis textos para Daniela. Pero hoy siento que quiero seguirlo intentando. Que me seguirá siendo difícil, pero bueno... Tengo que escribir más y tengo que leer más e ir generando resultados... Lo prometo... Igual y más adelante publico una versión de Frenesí, que es como se llamó mi relato. Mañana, el relato tal y como lo leyeron en el taller.
     
    Ah, por cierto, no quiero olvidarlo. Jesús volvió a mencionar la malicia literaria que dice que mostró de nuevo mi primer párrafo. Supongo que eso me anima... Algo me dice que lo puedo hacer bien, por eso quiero seguir intentándolo. Y otro asistente (nuevo también) dijo que mi texto mostraba a una gran escritora o una escritora en potencia, o no me acuerdo, me garigoleó el cumplido y se lo agradezco. O sea siento que tengo la capacidad de hacerlo, de transmitir con mis textos, pero debo desarrollarla, por eso no quiero claudicar... Esperen más de mí, ojalá que mejor... Gracias y ahora si chao, jajaja.

    Entrenadita

    Ayer salí de la casa y antes de cruzar la calle me encontré un ciclista... hizo algo muy raro... en vez de seguir por el arroyo vehícular, intentó pasarme por el carril de estacionamiento... y yo, entrenadita gracias a tres pendejos en bicicleta que me han dado una nalgada, al momento en que pasó junto a mí me dí la vuelta para no dejar de darle la cara... y qué creen??? que no me nalgueó... ignoro si en verdad eran sus intenciones, pero más vale tomar medidas pre y no decirle a grito pelado: Chinga tu madre!, que después de una nalgada en bicicleta es lo único que se puede hacer...

    Beligerante

    Ayer me bronquée con una tipa en la calle. Le cedí el paso a un chavo, pues estaba él frente a una calle cerrada. Y la tipa se coló... Arranqué y le pité como advirtiéndole "eh! a ti no te cedí el paso, que te lo ceda alguien más", pero a ella le valió madres, y le siguió, si no freno mi carro hubiésemos chocado. Le pité entonces con afán joditivo y todavía desde la ventana le grité: "pinche vieja puta". Me contestó haciéndome una seña por el espejo... y ahí nos fuimos intercambiando dedos un rato.
     
    Después, al estacionarme, un señor me ayudó echándome aguas. Fue como un aviso cósmico: "bájale, concéntrate en las cosas buenas".